Lectura recomendada 4
2- ¿QUE ES EL ESQUEMA CORPORAL?
Liliana Díaz
· Liliana Díaz, El Cuerpo en la Escuela Tiempo Editoriales, 1996. Buenos Aires, Argentina
Llamamos esquema corporal a la idea que tenemos de nosotros mismos, lo que creemos que somos. Esta idea está formada, no sólo con el conocimiento de nuestra apariencia, formas y dimensiones, también con nuestra forma de movernos, nuestra forma de reaccionar ante determinados estímulos, nuestra manera de sentir y de pensar, nuestro estilo al caminar, bailar o relacionarnos con los demás. Dicho de otra manera, la conciencia de nosotros mismos es integral: se basa en datos físicos, afectivos, psicológicos y sociales; además se relaciona con nuestra historia, ya que no sólo sabemos de nosotros lo que somos en el presente, sino también lo que fuimos en el pasado (y lo que quisiéramos ser en el futuro).
El esquema corporal se construye y modifica a lo largo de toda la vida, cada vez que sufrimos algún cambio estable en nuestro físico, en nuestra psiquis o en cualquier otro aspecto, el esquema se modifica: al sacarnos una pieza dental, al cortarnos el cabello., por ejemplo, tardamos un tiempo en acostumbrarnos al nuevo esquema. Los primeros doce años son fundamentales en su construcción. Se supone que las personas completan la imagen de sí en ese período -aún cuando en el futuro esta imagen siga modificándose-, la estructura principal ya está formada, y en la medida que haya sido convenientemente estimulada, será una estructura plástica y disponible para adaptarse eficientemente al medio..
Como docentes de la danza, el trabajo sobre el cuerpo, y más concretamente sobre el esquema corporal de los alumnos, es fundamental, pues, para enseñarles a desarrollar disponibilidad y plasticidad corporal es necesario previamente conocer, controlar y dominar el cuerpo. Por ejemplo: para que el alumno disponga sus brazos en la posición que les pedimos:
a) debe saber nombrar sus segmentos y articulaciones,
b) también percibir el tono muscular de ellos y poder controlarlo con economía de esfuerzo (con el tono justo y necesario para ejecutar la acción o mantener la posición),
c) tener construido el espacio corporal: orientando sus brazos en las direcciones solicitadas al mismo tiempo que reconociendo la relación espacial existente entre sus brazos y entre ellos y el tronco,
d) todo esto en relación a sus brazos, pero sin desatender: la respiración, el tono muscular del resto del cuerpo, la postura general (posición de la cabeza, pies y armado total)
Muchos docentes enseñan en sus clases de danza sin tener en cuenta todos estos aspectos, y muchos alumnos los aprenden aún cuando no se los enseñen específicamente. Pero no todos los alumnos aprenden, y especialmente no aquellos que tienen ciertas dificultades con su esquema corporal. Por ejemplo, pueden presentarse perturbaciones del esquema corporal en los niños que tienen un desarrollo evolutivo veloz, que crecen rápidamente y no pueden acostumbrarse al apresurado cambio en las medidas de su cuerpo. En los niños citadinos que no han desarrollado suficientemente su motricidad, por sus hábitos de excesiva quietud o por la falta de espacios de esparcimiento. También los niños con problemas afectivos o aquellos subalimentados o mal descansados. A todos ellos, la enseñanza tradicional podría no alcanzarles. Necesitan mayores estímulos a su esquema corporal, necesitan actividades en donde su atención esté especialmente dirigida, por las consignas del docente a ciertos aspectos relevantes de sí mismos para enriquecer y completar su idea de si con los datos faltantes.
Entonces, es necesario, para que todos los alumnos aprendan a controlar y dominar su cuerpo desarrollando las técnicas de la danza (o deportivas, o gimnásticas, etc.) que simultáneamente desarrollen su esquema corporal. La pregunta es entonces cómo los ayudamos en ese desarrollo.
Como primera reflexión analicemos que el principal canal informativo (del mundo exterior y de nosotros mismos) lo constituyen los sentidos. Ellos son los que registran los estímulos (externos o internos), envían la información al cerebro, quien la organiza en percepciones. Para que realmente exista información debe haber conciencia de ella. Si desconocemos esa información el aprendizaje es mínimo, sólo a nivel reflejo.

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